Importancia de la autoestima en nuestros hijos
Para la mayoría de los padres, las esperanzas en torno de los niños se fundan en algo más que evitarles la postración nerviosa, el alcoholismo o la delincuencia. Lo que queremos para ellos es todo lo positivo de la vida: la confianza, el sentimiento de tener objeto y compromisos, las relaciones significativas y constructivas con los demás, el éxito en el estudio y en el trabajo, etc. Por encima de todo, la felicidad.
Sin embargo, nuestras dudas se desarrollan casi siempre en torno de cómo ayudarles a alcanzar esas metas. Y, en este sentido, los padres ansiamos disponer de una regla básica que nos guíe en cuanto a qué hacer y qué no hacer, especialmente en los momentos de tensión y desconcierto.
Hoy día, se ha acumulado ya experiencia suficiente para darnos precisamente una fórmula de ese tipo: el niño que posee autoestima elevada es el que más probabilidades tiene de triunfar. Más y más investigaciones demuestran que entre el niño (o el adulto) que funciona plenamente y la persona que marcha por la vida entre tropiezos existe una diferencia fundamental.
En definitiva, el concepto que el niño tiene de sí mismo influye en sus decisiones. Su sentimiento de propio valor constituye el núcleo de su personalidad, y determina la forma en que emplea sus aptitudes y habilidades. La actitud hacia sí mismo pesa en forma directa sobre la forma en que vivirá todas las etapas de su vida.
De hecho, la autoestima es el factor que decide el éxito o el fracaso de cada niño como ser humano.
Todo padre que se preocupe por ellos debe ayudarlos a creer firme y sinceramente en sí mismos.
Briggs Corkille, DOROTHY. El niño feliz. Editorial Gedisa.
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