1.No hay niños vagos sino niños con problemas
Cuando un niño no quiere estudiar, lo primero que hay que pensar es que tiene alguna dificultad para realizar las tareas. Al igual que los adultos, cuando algo o se nos da bien lo rechazamos. Por tanto, sabiendo que todos los niños desean tener éxito y agradar a sus papás, debemos alabarles y así tendrá la mayor recompensa, la emocional.
2.El gritar y pegar sólo enseña miedo
La verdadera educación debe enseñar por consecuencias de los actos. El castigo físico suele generar rencor y rebeldía. La conducta que conlleva consecuencias positivas se repetirá, lo que conlleve consecuencias negativas se extinguirá. Así de simple.
3.Las recompensas materiales hacen niños egoístas y tiranos.
Muchas veces, premiamos a los niños con recompensas materiales por hacer conductas básicas como por ejemplo: vestirse, hacer los deberes, etc. Con esto, estamos enseñando que para hacer cualquier cosa hay que recibir un premio. Además, el niño exige cada vez más y las cosas pierden su valor. En realidad, deben hacer las cosas porque saben que las tienen que hacer y que con esta acción, pondrán contentos a sus papás. Un niño busca agradar a sus papás y recibir un mensaje positivo, ese es el mayor regalo que le podemos hacer. Debemos demostrarle con afecto lo orgullosos que nos sentimos de él.
4.Un hijo no es una planta
A veces los padres centran el bienestar de sus hijos en cosas materiales. Para tener una buena relación, debemos invertir tiempo en nuestros hijos, participar en sus inquietudes, jugar, hablar y conocer sus problemas. Hoy en día, muchos padres pierden la función de educar y la ceden a profesores, psicólogos,etc.
5.Es necesario jugar y escuchar
La comunicación de la mayoría de las familias gira en torno al tema escolar. El niño es valorado en función del tema escolar pero hay más ámbitos en la vida, como el social, emocional, familiar, lúdico, etc. Por tanto, si un niño fracasa en los estudios, también se siente fracasado en todo, ya que el resto no se valora.
6.Toma esto y cállate
Si nuestro hijo nos pierde algo con insistencia, y cedemos un día, la próxima vez utilizará la misma estrategia: gritos, pataletas, etc. Debemos ser muy claros y estrictos en las conductas de nuestros hijos, ya que transmitirá al niño confianza y seguridad, aprendiendo con rapidez lo que es correcto y lo que no.