30 de abril de 2012

ERES UNA MARAVILLA
Inspirado en las palabras de Pau Casals

Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y singular en el universo, un momento que nunca más se repetirá. ¿Y que enseñamos a nuestros niños? Les enseñamos que dos y dos son cuatro y que París es la capital de Francia. ¿Cuándo les instruiremos sobre quién son ellos?
Deberíamos decir a cada uno de ellos:
-          ¿Sabes qué eres? Eres una maravilla, eres único. En todos los años que han pasado, no ha habido ningún otro niño como tú. La agilidad de tus piernas, la habilidad de tus dedos, tu forma de moverte… Tú puedes llegar a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel o un Beethoven. Tienes capacidad para cualquier cosa. Eres una joya. Y, cuando crezcas, ¿Podrás hacer daño a otro ser que sea como tú, una maravilla?
Es preciso que trabajes –todos debemos trabajar- para hacer que el mundo sea digno de sus niños.

Soler, JAUME. Conangla, M.MERCÈ. La vida viene a cuento. Relatos de Ecología Emocional.

29 de abril de 2012

AUTOESTIMA

DECÁLOGO DE LA AUTOESTIMA

  1. Elogiar y no ridiculizar
  2. Descubrir sus cualidades
  3. Decirse cosas agradables de sí mismo
  4. Mejorar su imagen corporal
  5. Mejorar otros comportamientos
  6. Autodescubrirse
  7. Ayudarle a tolerar frustaciones
  8. Enseñarle a sentirse orgulloso de sus logros
  9. Enseñarle a identificar bien cuáles son sus emociones y sentimientos
  10. Valorar sus opiniones
  11. Hacer que se sienta un miembro importante de la familia
  12. Comunicación fluida
  13. Celebrar sus éxitos
  14. Evitar la sobreprotección
  15. Los adultos debemos ser buenos modelos de autoestima
  16. Mostrar flexibilidad
  17. Conocer bien su ambiente
  18. Dedicarle el tiempo necesario
  19. Fomentar que se relacione con grupos
  20. Fomentar su creatividad
  21. Ayudarles a proponerse metas
  22. Interesarse por su vida escolar
  23. Fomentar la autonomía personal

28 de abril de 2012

"UNA OMISIÓN DE NUESTRA CULTURA"

Hace ya muchos años que los psicólogos se concentran en el estudio y la curación de las enfermedades mentales. Sin embargo, la difusión de los trastornos psicológicos es tan extensa que no alcanzan los profesionales disponibles para atender a todos los afectados.

Una investigación llevada a cabo sobre 175.000 habitantes de la ciudad de Nueva York demostró que solo el 18.5 por ciento de aquellos individuos se hallaba exento de síntomas de enfermedad mental. El número de los que marchan por la vida tambaleándose bajo el peso de sus conflictos internos y derrochando sus posibilidades potenciales en defensas malsanas asume, pues, proporciones de epidemia.

Este alarmante fenómeno es un indicio acusador contra una desafortunada omisión de nuestra cultura: nosotros, los padres no estamos debidamente entrenados para llevar a cabo la tarea que nos toca. Pero el hecho es que, mientras se invierten sumas inmensas en la enseñanza de conocimientos teóricos y profesionales, el arte progenitor capaz de formar a sus hijos queda librado al azar, o a unas pocas lecciones sueltas. Y eso pese a que, paradójicamente, sostenemos que los niños constituyen nuestro recurso nacional más importante.

Por otra parte, cuando se trata de vigilar el desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos, nos remitimos sin limitaciones a los servicios profesionales de médicos y educadores, en cambio, para la educación de los niños hacia la salud emocional confiamos casi por completo en nuestras propias fuerzas.

La mayoria de nosotros hace todo lo que puede, muchas veces, por desgracia, eso no significa otra cosa que dar vueltas y vueltas sobre las mismas equivocaciones. Por otro lado, tanto nosotros como nuestros hijos tenemos que vivir con el producto de nuestros errores involuntarios, errores estos que tenderán a trasmitirse a las generaciones futuras. Así, pues, todos sufrimos en alguna medida las consecuencias de aquella omisión de nuestra cultura.

Corkille Briggs, DOROTHY. "El niño feliz". Su clave psicológica. Ed. Gedisa.

27 de abril de 2012

SABIAS PREMISAS EDUCATIVAS

1.No hay niños vagos sino niños con problemas
Cuando un niño no quiere estudiar, lo primero que hay que pensar es que tiene alguna dificultad para realizar las tareas. Al igual que los adultos, cuando algo o se nos da bien lo rechazamos. Por tanto, sabiendo que todos los niños desean tener éxito y agradar a sus papás, debemos alabarles y así tendrá la mayor recompensa, la emocional.


2.El gritar y pegar sólo enseña miedo
La verdadera educación debe enseñar por consecuencias de los actos. El castigo físico suele generar rencor y rebeldía. La conducta que conlleva consecuencias positivas se repetirá, lo que conlleve consecuencias negativas se extinguirá. Así de simple.

3.Las recompensas materiales hacen niños egoístas y tiranos.
Muchas veces, premiamos a los niños con recompensas materiales por hacer conductas básicas como por ejemplo: vestirse, hacer los deberes, etc. Con esto, estamos enseñando que para hacer cualquier cosa hay que recibir un premio. Además, el niño exige cada vez más y las cosas pierden su valor. En realidad, deben hacer las cosas porque saben que las tienen que hacer y que con esta acción, pondrán contentos a sus papás. Un niño busca agradar a sus papás y recibir un mensaje positivo, ese es el mayor regalo que le podemos hacer. Debemos demostrarle con afecto lo orgullosos que nos sentimos de él.

4.Un hijo no es una planta
A veces los padres centran el bienestar de sus hijos en cosas materiales. Para tener una buena relación, debemos invertir tiempo en nuestros hijos, participar en sus inquietudes, jugar, hablar y conocer sus problemas. Hoy en día, muchos padres pierden la función de educar y la ceden a profesores, psicólogos,etc.

5.Es necesario jugar y escuchar
La comunicación de la mayoría de las familias gira en torno al tema escolar. El niño es valorado en función del tema escolar pero hay más ámbitos en la vida, como el social, emocional, familiar, lúdico, etc. Por tanto, si un niño fracasa en los estudios, también se siente fracasado en todo, ya que el resto no se valora.

6.Toma esto y cállate
Si nuestro hijo nos pierde algo con insistencia, y cedemos un día, la próxima vez utilizará la misma estrategia: gritos, pataletas, etc. Debemos ser muy claros y estrictos en las conductas de nuestros hijos, ya que transmitirá al niño confianza y seguridad, aprendiendo con rapidez lo que es correcto y lo que no.