"UNA OMISIÓN DE NUESTRA CULTURA"
Hace ya muchos años que los psicólogos se concentran en el estudio y la curación de las enfermedades mentales. Sin embargo, la difusión de los trastornos psicológicos es tan extensa que no alcanzan los profesionales disponibles para atender a todos los afectados.
Una investigación llevada a cabo sobre 175.000 habitantes de la ciudad de Nueva York demostró que solo el 18.5 por ciento de aquellos individuos se hallaba exento de síntomas de enfermedad mental. El número de los que marchan por la vida tambaleándose bajo el peso de sus conflictos internos y derrochando sus posibilidades potenciales en defensas malsanas asume, pues, proporciones de epidemia.
Este alarmante fenómeno es un indicio acusador contra una desafortunada omisión de nuestra cultura: nosotros, los padres no estamos debidamente entrenados para llevar a cabo la tarea que nos toca. Pero el hecho es que, mientras se invierten sumas inmensas en la enseñanza de conocimientos teóricos y profesionales, el arte progenitor capaz de formar a sus hijos queda librado al azar, o a unas pocas lecciones sueltas. Y eso pese a que, paradójicamente, sostenemos que los niños constituyen nuestro recurso nacional más importante.
Por otra parte, cuando se trata de vigilar el desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos, nos remitimos sin limitaciones a los servicios profesionales de médicos y educadores, en cambio, para la educación de los niños hacia la salud emocional confiamos casi por completo en nuestras propias fuerzas.
La mayoria de nosotros hace todo lo que puede, muchas veces, por desgracia, eso no significa otra cosa que dar vueltas y vueltas sobre las mismas equivocaciones. Por otro lado, tanto nosotros como nuestros hijos tenemos que vivir con el producto de nuestros errores involuntarios, errores estos que tenderán a trasmitirse a las generaciones futuras. Así, pues, todos sufrimos en alguna medida las consecuencias de aquella omisión de nuestra cultura.
Corkille Briggs, DOROTHY. "El niño feliz". Su clave psicológica. Ed. Gedisa.
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